31.10.10

The one in which Laia turns 22.


Hoy he visto a mi marida.
No hemos hecho nada en especial, sólo hemos dado un paseo ya recurrente por algunas de nuestras calles más emblemáticas. Nada fuera de lo común ha acontecido. No ha habido ni lágirmas de felicidad por el reencuentro, ni tampoco de tristeza en la despedida. No nos hemos contado infinitas aventuras que hayamos vivido desde la última vez que nos vimos (sí algunas, casi todas ya revisadas), y aunque sí hemos planeado nuestro futuro menos inmediato frente a nuestros desayunos y nos hemos quejado un poco de lo incierto de su naturaleza (la del futuro, no la de los desayunos), esto no se sale en absoluto de lo común.
Un rato cotidiano, una charla habitual y una compañía a la que ya estoy muy acostumbrada. Lo de siempre, otra vez y al fin. No sabéis como necesitaba una dosis de Laia en su más pura esencia.

Qué bien. Cómo me encanta echarte de menos.
Felicidades, pequeña y vieja amiga. Nos veremos pronto por las calles de Paris.

1 comentario:

  1. Si señoritas! Nos veremos pronto en las calles de París, cada noche será una fiesta de pijama y cada abrazo más intenso.

    os quiero, mucho.

    Carmen

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