Hay al parecer dos cosas muy típicas de París. Una es hacer transbordo en Chatelet y otra, las huelgas generales.
Ayer tuve el placer de degustar la primera: años de pasillos en este metro silencioso, oscuro y con un sfumatto verde.
y hoy tengo el placer de conocer la segunda: huelga general de transportes, lo que quiere decir: imposible desplazarse a donde sea.
Mi llegada a París ha sido de lo más frenética. Apenas unas 6 horas de sueño para ya correr a la universidad y empezar en el mundo del estudiante Erasmus: el papeleo.
Y es que, como era de esperar, la administración para estudiantes extranjeros, así como la correcta explicación de todos los detalles se ha caracterizado en todo el mundo por brillar por su ausencia. Lo que se traduce en que cualquier taller práctico impartido en la carrera de Estudios Cinematográficos está vetado a estudiantes extranjeros.
Pero tranquilas amigas, no os creáis que piense decaer por este ínfimo detalle, estoy en París for christ saint!!!
Así que dejemos que este semestre se empape de teoría, teoría y teoría y...la cinematèque française.
Querida Andrea, el imaginar que te encuentras en esa nuestra cafetería, bajo el himno (mixxxxtoooo huevooooo...dos!) me llena de nostalgia.
Queremos (hablo en nombre de todas, aunque se nieguen a escribir, ejem ejem) saber todo sobre tus peripecias holandesas.
Por mi parte, mi abuela me prepara un tour por los supermercados más baratos del barrio. Espero pronto poder subir una foto de esta ciudad, hasta entonces, un recuerdo del verano.
Os adoro a todas,
lerelai
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