Queridas amigas mías. Aquí me tenéis en este habitación que yo llamo simulacro de independencia, lo de simulacro es sobre todo porque los que pagan...son mis padres. Vivo en calle pequeña justo detrás de un puente sobre el que pasan las vías del tren. Muy cerca de la orilla del río, al que se asoma mi facultad, a una distancia de cinco minutos a pie desde la residencia. Más que una residencia en el concepto que podáis tener en mente ( o por lo menos tengo yo de los ejemplos españoles en su mayoría) de lugar con zona común, al estilo colegio mayor, esto es un edificio con habitaciones y pequeños estudios pero muy independiente, y en el que tengo mi apartamentito. Una madriguera con un baño, una cocinita y mi cuarto...Un momento, vamos a hacerlo bien.. espero que tengáis un rato y ganas de leer porque me he saltado alguna que otra cosa...
Llegue un sábado por la tarde a la Ville de Lyon... iba con mis padres que me ayudaron a traer el equipaje, facturar la funda de hockey... y menos mal! porque estaba cerrada la recepción, y por suerte conocí a un chico llamado Antonin (Para mí Antoñín) con cara de tímido en plena recta final de la adolescencia y muy simpático, y para más inri habla perfectamente español porque acaba de empezar derecho hispano-francés, que se ofreció amablemente a guardarme la maleta y la funda hasta el lunes que yo tuviese mi propia habitación, de modo que esta es mi segunda noche en la residencia porque las dos primeras dormí en el hotel de mis padres, que tiene su propia historia pero para eso voy a escribir un relato porque merece la pena... ya os contaré...
Estos cuatro días han sido frenéticos, pateando Lyon con mis padres, IKEA incluido, he hecho mi primera compra, y tengo un edredón para mi habitación-estudio un poco frío y vacío en un principio, así que se podría decir que mi Erasmus ha empezado exactamente hace dos horas y media, cuando mis padres han salido por la puerta. Mañana tengo la reunión de Accueil en la Universidad, mi primer entrenamiento de hockey y de momento he quedado con Shamai, una especie de María Apple versión hispano-tailandesa adorable que conocí en la reunión de la Carlos III para desayunar.
De momento esto es todo amigas, esto es precioso, los lyoneses muy simpáticos, afortunadamente hablo y entiendo más francés del que pensaba y estoy hecha un flan, porque todo es incertidumbre y no se si habré tomado las decisiones correctas, ¿esta residencia y no otra?, es amargo y reconfortante al mismo tiempo cuando tienes poder para tomar decisiones que construirá aquello que se supone que quieres que sea tu vida, te sientes poder-oso y frágil, ¿Cómo saber qué es lo correcto?, Si supieses que es lo correcto no habría decisiones que tomar.
Con todo mi cariño desde la Puerta de los Alpes.
Carmen.
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Aquí la familia feliz antes de la despedida :)
Mi padre descubriendo el maravilloso mundo del Photo Booth
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